Wednesday, December 29, 2010




"lasss ammmmmooooo amiguisssssssss"


Al interesante mundo del facebook... yo le llamo "el mundo bello". Allí todos sonríen. Cuerpos hermosos, poses, músculos, curvas, labios, tatuajes; hay de todo. Además, cada quien se describe como un ser excepcional, con las mejores cualidades posibles... sincero, fiel amigo, incorruptible, alegre, sensible, filántropo. Otros se venden, perdón, se muestran en escenas familiares, la ternura, los viajes, sus posesiones, el liderazgo, la abuelita canosa o el perrito; tantas cosas como casos. Hay quienes se convierten en teólogos a conveniencia, moralistas, filósofos doble cara, seguidores de causas, pandilleros sentimentales; casi la maleta del encantador de serpientes con todos los aceites. Qué mundo este del facebook.


Realmente es el desdoblamiento de las represiones... los dos minutos de fama, la oportunidad del coqueteo, mírame que te miro, el culto a lo grandioso.


Claro, hay marcadas y contundentes excepciones a la tendencia, éstas son las pocas.


"Es que es una red social" me dijeron. ¡...!


"Social, social" Me quedé pensando.


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Friday, November 12, 2010



Cantares del subdesarrollo (y ¿qué es subdesarrollo?)

El álbum musical “Cantares del subdesarrollo” me gustó. Me recordó mucho los años ochenta, los pregones, el estilo de ese tiempo, Calidonia, Vía España, la política y el color popular que tenía la Ciudad. Reconozco que no soy un conocedor profundo de la salsa ni de todos sus ingredientes, sin embargo el trabajo de Blades simplemente cumple en mí la posibilidad de transportación y disfrute. ¿Qué más necesito?

Algunas letras contienen una clara expresión religiosa santera y otras el simple sabor a conversación y jodedera de esquina. Así de fácil. Sin mucho maquillaje ni adorno son narraciones interesantes que dibujan a los personajes con facilidad y permiten meterlos en escenarios conocidos. Por ejemplo, el tartamudo que pretendía sexo fiao, lo imaginé en las cantinas del mercado, por allá en La Bocatoreña o La Mayor. O como el tipo que reta a pelear a otro que nunca llegó, este me hace ver lo contrario de la realidad actual en la que los pelaos andan matando gente sin ningún motivo cuerdo. En Segunda mitad del noveno, con una analogía deportiva, Rubén pone en base situaciones que golpean: miedo, hambre, rabia, rematando con la frase “aquí se decide el juego, pero no sabemos qué hacer / aquí se decide el juego y no podemos perder”.

Creo que el trabajo en conjunto recoge un sentir generalizado, con aderezo panameño, y cae de a pelo en estos tiempos en que muchos pretenden ser lo que no son.

Parece que los gobernantes de los países después de siglos de historia mantienen la idea de que la humanidad se sustenta en la economía en vez del amor.

Bueno, sin querer irme a otros temas, pero en el fondo necesarios, creo que el álbum da un repaso a los conceptos primarios: la esperanza, los sentimientos, y el amor (sin tener que mencionar la palabra).

Finalmente discrepo con el título del proyecto “Cantares del subdesarrollo” y aunque sé que tiene su explicación, prefiero irme con la idea de un amigo que me dijo en una ocasión: no hay pueblos esclavos, sino esclavizados.

Ah, se me olvidaba, esta opinión la escribí antes de que el disco se ganara el Grammy (¿un premio del desarrollo?).


noviembre 2010

Thursday, October 21, 2010






Dueño de sus emociones.

Se dice que uno decide cómo sentirse. Nadie puede construir o destruir su felicidad, excepto uno mismo. Lo externo, las circunstancias, casi siempre condicionan y controlan nuestro estado emocional porque no hemos aprendido a manejarnos. Es decir, los hechos siempre se darán, pero la manera en que nos sentimos y reaccionamos es lo que nos corresponde, es nuestra elección. Esta tarea no es fácil pues generalmente debemos cambiar un esquema formado desde la niñez y reforzado a través de los años. De ahí que escuchemos a personas decir: "es que yo soy pocas pulgas", o "...tiene un carácter".

Una misma frase, dependiendo de dónde proviene, es manejada de distinta manera. Podemos asumir la posición de ofendidos o ignorar esas palabras sin ninguna secuela.

Ahora, no estoy sugiriendo ser el congo del grupo, hablo de reaccionar asertivamente. Saber que si te enojas o no, es por libre elección, o si eres congo también es por libre decisión.

Hagamos el siguiente ejercicio. Leamos estos puntos:

1. Los diputados tienen exoneraciones en autos de lujo, a pesar del alto salario que poseen.

2. Los buseros siguen manejando agresivamente y ocasionando accidentes por su imprudencia.

3. Los bancos siguen embaucando con las tarjetas de crédito, entre otras cosas.

4. Se paga la recolección de basura, pero el gobierno no la recoje.

5. Al profesional panameño capacitado le pagan menos que al consultor extranjero por el mismo trabajo.

6. En los comerciales de televisión los niños blancos siempre ríen y los niños criollos están tristes y son símbolos de fundaciones de ayuda.

7. Las televisoras muestran muchos programas y novelas antivalores y creen salvar su responsabilidad poniendo una letrita de regulación en la esquina de la pantalla.

8. En varias escuelas, los viernes los estudiantes pagan un dolar para ir en ropa civil a pesar que tienen uniforme, pero no sabemos por qué es tan popular pagar para estar por encima de los reglamentos.

9. Desde Kinder se postula al Rey o Reina del centavo. O sea el que más plata lleve ...es el que gana.

10. Etc.


Dígame... ¿Cómo se siente?




octubre/2010

Thursday, July 15, 2010

Firmín
De Sam Savage

Firmín es hijo de una madre alcohólica. Por cabezón y feo se diferencia de sus hermanos que tempranamente hacen burla de él. Firmín es una rata que crece en una librería y vive un extraño encuentro entre su mundo y el mundo humano. El hambre lo lleva a roer las páginas y cubiertas de los libros donde creció y poco a poco logra una transformación interior: aprende a leer. Así empieza un viaje de ilusiones que va creando con la personalidad de los protagonistas leídos y nos lleva a todos a recorrer sus anhelos.

Firmín intenta escribir un libro de su vida pero no encuentra una frase suficientemente cautivadora que enganche al lector. Esta inicial frustración nos deja entrever un poco su perfil y el sentido general de la obra.

Savage otorga a Firmín análisis y sentimientos y a través de ellos logra describir al dueño de una librería y a un escritor fallido con los que vivió. A pesar de sus complejos, la rata analiza la realidad humana desde una perspectiva limitada, pero válida. El animal fue “humanizándose” por medio de la lectura sin perder su condición inicial y de ahí se obtiene una extraña mezcla, una rata que prácticamente desprecia a su especie y adopta un comportamiento humano, pero justamente por eso no logra cuadrar en ninguno de los mundos satisfactoriamente, viviendo un estado cíclico de decepciones.

El autor cuenta las peripecias, aventuras y desventuras, los amores frustrados, las ilusiones y contactos cercanos de Firmín. El amor es incluído en su vida, desde la relación especial con su madre, hasta los vínculos imaginarios de sus ilusiones.

Lo cierto y a pesar de toda la rata que pueda ser Firmín, nos da una proximidad especial con ese mundo latente, donde hay amor, más allá de las diferencias físicas y los prejuicios; se trata de una lección venida desde abajo, de donde no esperamos y menos miramos porque creemos estar muy por encima de…

Al final no importa mucho si tienes forma de rata o de humano, valdrá más cómo vives.



Wednesday, June 23, 2010

Vaivenes, de Kansuet.

Una forma de vaina, parecida a la del guandú cuando cambia de verde a chocolate. Unos flecos despintados, escurridos desde la hamaca, capullo de niño, de niña, dormidos, con los ojos en el centro del pecho, soñando quizá con lo que jugaron en el día. En sus caras se asoma la felicidad que es bella, con olor a sudor y canto, pintada con manchas vibrantes como cuando el sol dibuja sombras en las cosas y derrama las manos de Kansuet sobre los lienzos.

De nuevo me encuentro con esos caminos que hace el sudor cuando se escurre en los cachetes colorados y que sospecho que es donde Lucio humedece sus pinceles, pues no hay otra forma en que recoja tanta naturalidad.
Y ese perro hermoso, amarillo, hoci largo, de bigote criollo, de paso ligero y brincón, cuando juega con esos chiquillos que ahora duermen en las hamacas guindadas de los bastidores.

La galería Allegro está presentando del 9 de junio al 10 de julio de 2010 la exposición Vaivenes, de Lucio López Cansuet (Kansuet). “Niño con manto rojo”, “Vuelo ligero”, “Historia”, “Eterno abrazo” y otros más componen la muestra. Trabajos realmente impactantes, de un gusto muy bien formado en la escena y la técnica, hacen sentir ese calor particular de sus pinturas.

Con la presentación mayormente de jóvenes kunas mezclados con formas que sugieren hamacas, vainas o capullos que envuelven y se transforman en manchas deslavadas que gotean sobre fondos simples, logra que la figura humana se funda sin extrañeza en la naturaleza, en su propia conciencia.



video

Tuesday, June 08, 2010






Día, mes, año.

En el renglón siguiente, después de nombre y apellido, decía “fecha de nacimiento”. Lo llené rápido, día, mes y año, instintivamente y continué con el formulario. Cuando llegué a casa, por alguna razón reflexioné sobre ese asunto de la fecha de nacimiento. Parece tonto, pero se me fue armando un argumento más complejo que el simple trámite de escribir en un papel.

La fecha de nacimiento inicia el cronómetro de la vida de una persona desde su alumbramiento. Esto nos permite saber lo obvio, su edad; pero además nos define un marco o época porque inmediatamente lo relacionamos con un “cuándo más amplio”. Viendo la fecha de nacimiento de Isaac Newton, por ejemplo, asociamos su época, entorno social, moda, condiciones tecnológicas, etc. Es como la banderita en la línea del tiempo. Ya con esto vemos que la historia necesita de las fechas para referenciar, y los profesores de la cátedra, para calificar.

Otro aspecto que se relaciona con la fecha de nacimiento son los signos zodiacales. A cada quien le corresponde un signo, con elementos, piedras, números, colores y cartas astrales. Aquí los astrólogos ya van teniendo estudio y oficio.
Los psicólogos también se benefician porque pueden diferenciar a los niños, los pre-adolescentes, los adolescentes, los adultos jóvenes y los adultos mayores al consultar un documento, antes de ver al paciente.

Las dulcerías están muy contentas con la fecha de nacimiento porque en algunas culturas celebran el cumpleaños con un dulce o pastel, de manera que todos los días alguien cumple y eso hay que celebrarlo junto a los globos, las servilletas, el “cool-aid”, y las necias “muestras de cariño en efectivo” que están tan de moda. Por medio de la fecha de nacimiento sabemos si en el cumpleaños habrán estripers o payasos (que también lucran).

Los ginecólogos no se quedan atrás programando las cesáreas y aunque es bueno ser precavido, les han quitado la gracia a las abuelas de adivinar el cumpleaños de sus nietos.

Los maestros de matemáticas encuentran una cantera de posibilidades para inventar problemas relacionados con la edad, aunque algunos quedan como tres patines, más jóvenes que mamita.

Otros beneficiados son los vendedores de lotería, porque el acierto puede venir por la fecha de cumpleaños, que son números bajitos.

El tema abarca hasta los que hacen lápidas y que sintetizaron con estrellitas y crucecitas las fechas de entrada y de salida.

Bueno, ese día reconocí la universalidad y mística de la fecha de nacimiento, sin embargo a veces pierde su encanto en la rutina de un formulario.

¡Feliz Cumpleaños!

Saturday, May 22, 2010
















Jean-Pierre

El sentido de la vista nos permite captar nuestro entorno por medio de la luz. Así, un objeto en un cuarto oscuro no será visto, aunque allí se encuentre.

La observación se liga al sentido de la vista. Ver y observar no es lo mismo, los diferencia un ingrediente fundamental.

Jean-Pierre Brion es un belga que vive en Panamá y anda observando nuestro país, armado de un equipo que le permite congelar sus observaciones y paradójicamente convertirlas en visiones a través de sus fotografías. Sí, Jean-Pierre camina los lugares urbanos y rurales tomando del entorno la imagen y narrando a través del silencio una historia. Avispado en su andar no pierde oportunidad de llenar de luz su lente y decirle a los continentes sobre todo lo que hay en nuestra tropicalidad, en nuestros indígenas, en nuestros bailes y raspaos colorados con leche condensada, en nuestros perros amarillos de hocico largo, en las calles de guayacanes y costas cercanas.

Asumo que el calor del istmo lo sedujo y lo mantiene conjugando verbos llenos de humedad. Ese estado lo induce a llegar a la diferencia en el observar, a encuadrar con criterio de diseñador su entorno, valioso y necesario, para crear un diálogo unipersonal que luego muestra en el lenguaje del arte.

Recientemente Jean-Pierre expuso una muestra de su trabajo en la Alianza Francesa de Panamá, un collage de momentos y lugares con un sabor sencillo y títulos amenos que guindaban de las paredes como ventanas a mundos narrados. El trabajo gráfico es muy bueno. Su exigencia y criterio lo lleva a la armonía del color o de los grises y la suspicacia de captar el momento es evidente. Lo dijimos ya, ver y observar no es lo mismo y en esa diferencia encontramos también el resultado. Agudizar, sensibilizarse y dejarse alcanzar antes del contacto es necesario, eso solo se consigue fuera de los libros y eso mismo podrá transmitirse en una imagen, aunque estática, pero llena en toda su expresión.

He tenido la oportunidad de ver sus muchas fotografías, gigas que almacenan luz transformada en misterios digitales que se revelan ante las mentes y los conceptos, y lo más importante, conversar sobre lo que está fuera del registro, ese espacio que se completa fuera del marco y la viñeta, oportuno al intercambio de ideas.

Esperamos tener más exposiciones de su extenso trabajo, de esa integración intercultural, necesaria.

Saturday, May 15, 2010




Rascando el cielo


Un día fui al edificio Century Tower en la Tumba Muerto, frente al ex-gimnasio Kelly's fitness, a una diligencia en el piso 6. Al entrar al vestíbulo me recibió una fila de personas que esperaban para firmar un libro en donde se anotaba el nombre, número de cédula, motivo de la visita, oficina, y hora de entrada y salida. El seguridad comparaba los datos contra un documento de identificación personal que te devolvía inmediatamente. Después de este requisito podía uno pasar al interior del gran edificio de ventanas verdes.

Media hora después, terminada mi tarea, bajaba por las escaleras evitando la demora de los ascensores. Me sorprendí al ver que el espacio era bastante reducido, no ví lámparas de emergencia (de esas que se encienden cuando falla la electricidad) y el acabado de los escalones era irregular, no por ser de cemento, sino por las pegotes y excesos que no quitaron cuando los hicieron. Mientras bajaba pensé en cuánta gente podía contener esta salida en una emergencia. Hombres y mujeres en estampida, en una chuta estrecha, sin iluminación (tampoco hay acceso a ventanas), asustados, con escalones extraños y suponiendo que alguien, huyendo desde un piso abriera una puerta, tropezaría con el tropel de aterrados ocupantes intentando salir. No quise pensar en que las escaleras se llenaran de humo porque sería compararlo con un hormiguero taponado con fuego, y las personas no son hormigas, las personas piensan y planifican razonadamente las cosas.

Cuando llegué nuevamente al lobby (se oye más chic) de piso brillante y gente encorbatada, me acerqué al seguridad con su libro de visitas, el hombre con un gesto incómodo me preguntó qué quería, le contesté tranquilamente que iba a anotarme en la columna que dice "hora de salida" porque en efecto yo estaba saliendo, al tipo no le gustó y a mí no me importó. Pude ver que esa columna nadie la llenaba, ¿sería que nadie había salido del edificio, o era (es) una puerta "al más allá"?


Conclusión: tenemos edificios hermosos, y entre más altos mejor para las postales, concursos y fotografías turísticas, pero hay otra realidad, la que vivieron muchas personas el 14 de mayo de 2010 en el edificio del Global Bank de calle 50.

Cito sus opiniones: (http://www.prensa.com/) / 15 de mayo.

Incluso, dijeron que la de ayer fue la segunda evacuación de este año –en febrero hubo otra– e indicaron que en pisos como el 14, 20, 28, 30 y 40 ni siquiera sonaron las alarmas.

“Al principio se fue la luz, me asomé al balcón y vi la humareda. Cuando salí al pasillo, vi a la gente que desalojaba. A mí nadie me avisó”, relató Amanda Dier, quien trabaja en el piso 12.

Una visitante, que no quiso dar su nombre, dijo que estaba en el piso 32 y allí tampoco sonó la alarma, y que entre ese piso y el E-10, primero de los estacionamientos, solo vio dos lámparas prendidas. Además, contó que en el piso 30 varios hombres tuvieron que romper la puerta de las escaleras para que la gente saliera, ya que no abría.

Sasha Stanziola, quien labora en el piso 30, aseguró que el edificio no tiene ningún plan de evacuación. “Me di cuenta por una persona de mantenimiento que bajó, y al regresar no la dejaron subir y me avisó por radio”, dijo.
Stanziola detalló que las escaleras de la torre son muy angostas y apenas caben dos personas por escalón. Asimismo, reiteró que las luces de emergencia no funcionaron en casi ningún piso.

Saturday, May 08, 2010




La carrera de vivir y vivir la carrera


Mi prima Margaret está en los 40 años. Es alta, delgada y en apariencia bastante callada hasta cuando la "picas" y te das cuenta que en realidad es una buena conversadora. Con el tiempo he aprendido que los silencios también son parte de las conversaciones amenas.

Resulta ser que Margaret es corredora, no de carros, ni de aduanas, sino de piernas y zancadas. Un día me encontré con un artículo en el periódico que comentaba sobre una maratón (ultramaratón) de 50 millas, unos 80.4 kilómetros, que se realizó en California, en la que participaron varios panameños, entre ellos Margaret. Su posición de llegada final fue la 428 y su tiempo 13 horas con 22 minutos.

Esa noche, los últimos pensamientos del día merodeaban esas 13 horas y 22 minutos. ¿Cómo hace uno para correr tantas horas seguidas? O sea, desde que había leído la noticia hasta la hora de acostarme todavía no habían transcurrido las trece horas. Visto de otra manera, primero llegaba un bus que saliera de Panamá rumbo a Chiriquí y quedaba tiempo para tomarse unas pintas.

Afortunadamente pocos días después pude conversar con Margaret y le pregunté cómo podía aguantar tanto. Me contestó lo que esperaba, entrenamiento, alimentación adecuada, horas de sueño y un etcétera lógico hasta que fue contando lo que sucede más allá de la "barrera del dolor", cuando la mente llega a algo así como un piloto automático y donde el yo controlador consciente queda atrás dando espacio a un yo que funciona con la fortaleza exclusiva de la voluntad. Esa transición, a mi ver, de conciencias, se da en el marco del intenso esfuerzo físico, donde los valores químicos del organismo sufren cambios, el ritmo cardíaco, la oxigenación celular y una serie de acontecimientos fisiológicos caen como en una especie de agonía que despierta ese segundo corredor que toma posesión en lo intangible del concepto voluntad y lo transforma en una realización comprobable, es decir, como se diría en buen panameño, de huevo a huevo. Me imagino que si le hubieran aumentado tres kilómetros más a la carrera, ese cuerpo hubiera llegado a la meta aunque sea gateando.

Sonará ilógico, pero creo que en tanto esfuerzo físico y mental también hay un descanso cuando necesariamente se abandonan todos los lastres que recargan la mente para poder alcanzar lo deseado. De ahí la satisfacción enorme que me comentó Margaret de lograr recorrer los 80.4 kilómetros, pues el reto principal era con ella.

Monday, May 03, 2010

CLICK AQUI... Vídeo corto de presentación de David Róbinson
en Confesiones de un poeta en una ciudad que odia.



“Confesiones de un poeta en una ciudad que odia”
Autor: David Róbinson

El libro “Confesiones de un poeta en una ciudad que odia” es ácido. Es un texto sin rodeos, directo, sin metáforas ni complacencias. Trata estrictamente del amor.
Róbinson escribió con los puños una pelea con el plural que terminó en singular, sea yo, tú o él.

¿Quién se confiesa?, ¿quién odia?
Como biólogo, David parte de la célula social, la familia. Joaquín, el protagonista, sufre la ausencia del amor, de ese mismo amor que se usa como excusa para fornicar en pensiones y para sobar la entrepierna de chiquillos. Afortunadamente existe la televisión porque nos mantiene estúpidos y tan necesariamente cambiables como para sobrevivir en un mundo de constante movimiento. No importa la ausencia del amor como esencia, de eso se encargarán los organismos internacionales cuando lean las confesiones de sus sociedades e inventen rápido una y otra conferencia mundial contra lo que sea, con tal de justificar que hay países del primer mundo y otros del tercer mundo, aunque todos estén dentro del mismo mundo.

¿El poeta odia a la ciudad? ¿Hay que ser poeta para confesarse?
Joaquín. ¿Quién es Joaquín? Marcos Ponce en la presentación del libro dio un enfoque universal al contenido. Habló de la sociedad y la pobreza material, de los niños en su generalidad sufrida y de la gente que es igual en todos lados, aunque intenten ocultarse con inútiles manos. Mencionó los colores y los destaques que el autor logra en esta confesión, multitudinaria, que se hace en las calles a falta de confesionarios o de oídos y ojos que oigan y vean.

¿Qué es lo que confieso… el odio o el amor?
Este libro está lleno de imágenes con voces altas que te obligan a detener la lectura, y después de terminarlo, odiarás, amarás tanto como para confesarlo.


jairo llauradó
mayo 2010

Tuesday, March 30, 2010



¿Mosca, super mosca, gallo?

Algo ocurre últimamente en varios de nuestros boxeadores que no están haciendo el peso adecuado para sus peleas. Seguramente hay una explicación menos complicada que la emitida por un entrenador que dijo algo así: -A consecuencia del calentamiento global y el debilitamiento de la capa de ozono, seres extraterrestres han aprovechado para colarse en nuestro planeta, instalándose inadvertidamente en los gimnasios, afectando a nivel celular el metabolismo de nuestros deportistas, principalmente boxeadores, hecho que se refleja en la incapacidad de bajar de peso-.

Señores, la respuesta a esta situación, lejos de la propuesta tipo Ovni, está en el cuerpo de los boxeadores, exactamente ¡en su cabeza! Muchos de ellos han olvidado uno de los aspectos principales del boxeo: la categorización. La categoría define los límites de peso en donde se realizará el combate, esto elimina la ventaja de ser más pesado que el oponente. Sin embargo, el boxeador profesional, insisto, profesional, sabe y entiende que aun en paridad de peso puede destacar otras ventajas que le servirán para lograr el triunfo. Durante la preparación el entrenador procurará eliminar o minimizar las deficiencias que su pupilo presente y maximizar las características favorables (sean innatas o adquiridas). Se recurre entonces a estrategias técnicas como el uso de los laterales, manejo de la distancia, recorte del ring, juego de cintura, buena defensa, manejo de combinaciones, riposta, y otras que combinadas con una excelente condición física le darán repertorio suficiente dentro de los límites de cada categoría.

Muchos boxeadores lamentablemente no conocen sus capacidades y creen que todo se resume en el poder de la pegada, esto los distrae de una preparación completa pues no todo se resuelve por KO. Incumplir con el peso es indicativo de varios aspectos, sea que el boxeador en sus períodos de descanso se aleja notablemente de su peso deportivo y le es difícil retomarlo, que su metabolismo natural le impide lograr la categoría, falta de concentración o preparación (física y dieta), falta de interés real o indisciplina.

Por morfología el boxeador panameño anda entre las 108 y las 130 libras. Es curioso que varios de ellos en sus inicios mantengan su peso deportivo sin mayor problema, sin embargo, cuando empiezan a destacar y alcanzan títulos regionales o mundiales, les sobreviene la inconsistencia de mantener el peso y surge la idea de moverse con tal de cosechar los triunfos “allá” en la categoría superior. Lamentablemente muchos boxeadores y entrenadores eluden su responsabilidad y se excusan de esta manera, perdiendo de vista que hay que trabajar duro sea donde sea. Aquí no hay marcianos ni calentamiento global que justifique nada; tanto en el boxeo aficionado o profesional, como en el judo, la lucha, la halterofilia y otros deportes, hay normas que los rigen, pero el denominador común que las unifica es la disciplina.

Por si surge alguna duda, yo no me opongo al movimiento entre categorías pues hemos visto a grandes boxeadores lograr campeonatos de distintos pesos en sus carreras, lo que me parece irresponsable es que la pelea se pierda en la balanza.

Saturday, March 27, 2010



La dominación ha sido parte del hombre y en el hombre en un siempre histórico.


Siglos atrás miles de africanos fueron sacados de sus tierras y vendidos en América para usarlos como esclavos. Hombres y mujeres servían en distintas tareas sin la menor consideración a su dignidad y obviamente sin garantías. Los africanos no eran esclavos, fueron esclavizados.

Actualmente encontramos en muchos países la herencia de la cultura africana adaptada a las circunstancias y condiciones de las regiones donde se asentaron. Las quilombolas eran espacios geográficos que expresaban la lucha de clases en el régimen de la esclavitud. Eran locales de difícil acceso, pero dotados de áreas para la caza, pesca y el cultivo. Compartían también mulatos, indígenas y descendientes de europeos que se sentían marginados de la sociedad.

El Museo de Arte Contemporáneo de Panamá está presentando (marzo, abril, 2010) una muestra fotográfica de las quilombolas en Brasil. Costumbres, prácticas, características, orígenes, locaciones y datos cartográficos que resumen ese vistazo a una realidad actual. Un espacio heredado de los antiguos esclavos, visto ahora en el siglo XXI, donde la velocidad mediática y la adecuación tecnológica privan.

Después de recorrer la exposición me surgieron algunos pensamientos:

. El sufrimiento de ser arrancado de su familia y ser vendido.
. Vivir maltratado y humillado, sin garantías de nada.
. Vivir con la esperanza de…
. Morir sin llegar a lograr la esperanza de…

Dos días después se enfilaron otros pensamientos:

. ¿Soy esclavo o dominador de mi verdad?
. ¿Soy esclavo del alcohol, del chisme, de la mentira, y de las poses sociales?
. ¿Soy capaz de abolir mi esclavitud?

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Créditos de la exposición Quilombolas, tradiciones y cultura de la resistencia:
Dirección y curaduría…Denise Carvalho
Fotografías…André Cypriano
Cartografía…Piero Fucci Falgetano / Diego Pascoal Carneiro Benedito

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Una muestra:

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Tuesday, February 23, 2010






Haití, los espíritus en la tierra.

Ojos que te miran directo a lo desconocido. Lenguas frenéticas, asomadas en sus guaridas de huesos y sal. Cuerpos deshinibidos. Esperanza negra, blanca, roja, violeta, cifrada en velas, cruces, licor y agua. La vida maquillada de muerte, y los hombres pidiendo a los muertos riqueza, invulnerabilidad, salud, prosperidad.

¿Acaso no es el hombre creación de Dios? ¿Dónde encuentra la súplica su germinación? ¿No viven ya los espíritus en la tierra?

La esperanza de un pueblo, la figura tangible del espíritu invocado, el trato y contrato resuelto con lo que está más allá de lo comprensible, la devoción religiosa que sustenta el todo.

Haití, tierra y mar, negros esclavos, lamento lúgubre y doloroso que se escucha en el monte cuando la negra pare más esclavitud y más esperanza rebelde. La alianza Vudú nacida en el corazón, de cambiar la opresión por libertad.

Los espíritus andan la tierra, la selva, el río y los vientos, llegan de un sitio distante, un lugar conocido en el trance y el desdoblamiento, andan “a caballo” en los cuerpos de hombres y mujeres, y te miran a través de una piel desconocida. Entonces las cadenas se rompen y sueltan al esclavo. Ahora queda el vínculo de los mundos, ellos saben cómo llamarlos, así andan los espíritus en la tierra.

La Embajada de España en conjunto con la galería Arteconsult, ha dado espacio en sus paredes a la muestra fotográfica de Luis Alcalá del Olmo, quien recoge en distintas escenas al Haití Vudú, al nexo de una cultura religiosa, vivencial y mayormente desconocida fuera de sus fronteras.

Las imágenes, principalmente compuestas por la figura humana, centran su atención en las expresiones resultantes de las invocaciones y prácticas con los espíritus. Miradas estáticas que narran y comunican algo que poco a poco empezamos a comprender cuando vamos dejando la aprehensión. Fotografías en acercamientos, reafirmando lo cerca que el observador está también de ese mundo que viaja enmarcado, de galería en galería, de exposiciones consecutivas, como si esas fotos circunscribieran la esencia del tema más allá de la imagen lograda.

Puedo pensar, por qué no, que el fotógrafo fue parte en ese intercambio, no solo por su labor artística, sino en su concepción ontológica. Su mundo quizá ya no es el mismo, ha conocido algo que se revela más allá del color y el encuadre.

Concluyo que cada foto de Alcalá del Olmo da muestra de algo que puede ser punto de partida, en vez de ser conclusión final.

Nota última: coincidentalmente leí un artículo relacionado con el terremoto en Haití, decía que algunos grupos religiosos, apenas veían a personas con pañuelos en la cabeza (asociados con el vudú), se negaban a darles alimentos y los relegaban. Otros grupos sí les prestaban ayuda.




jairo llauradó

febrero 2010

Friday, February 12, 2010







“El hilito”

Llegó a mis manos, a mis ojos, por tropiezo en la biblioteca de mi sobrina Mariel, un libro como pocos, de una profundísima belleza y sencillez inusual, “El hilito”.

El hilito es un libro pequeño, un cuadrado de 4.5 pulgadas, impreso a dos tintas, verde y negro.

El hilito es una narración de lo que es la realidad, la describe sin describirla, porque uno como lector, mientras lee, piensa en su realidad. El libro es una inducción a verse en un paralelo formidable, una acción inmediata, como si se tratara de dos pistas superpuestas, una en la lectura, otra en la singularidad de nuestra realidad.

Para mí, lo sustancial de El hilito es que sus textos son brevísimos y acertados, escasa una línea muy corta; además el complemento gráfico con dibujos lineales sencillos que contienen la profundidad de ese texto minimalista, pero capaces de condensar, sintetizar la idea rotundamente.

¡Qué manera de enfocar la realidad! El tino de manejar un tema tan complejo de una manera tan sencilla no es casual. Esto no es tirar de un hilo, o de los cabellos y listo. No es tan fácil. La realidad, descrita como lo interior que define a un individuo, es también recíproca, porque el individuo definirá la realidad. Una figura cóncava-convexa de alguna manera complementaria, pero también sujeta a variación, a modificación por parte de los ejes que la componen.

Cito a Flor Balestra, autora del libro, cuando inicia diciendo “la horizontalidad de la realidad es un hilito que tiene la fragilidad de la nada”. Una oración cargada de fuerza poética que irá descubriendo a través de las páginas, la serie de pensamientos, recuerdos, sueños que hablan de nosotros como realidad y parte de la realidad (aunque sea virtual, ilusoria, perceptual, o como sea).

Ojalá tengan la oportunidad de leer, ver las ilustraciones y disfrutar la dimensión de este trabajo. Yo lo aplaudo, se los recomiendo.

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Créditos: “El hilito”, autora: Flor Balestra (Texto y dibujos).

Coordinación editorial: Guido Indij.

Ediciones: Asunto impreso.

** Las imágenes han sido tomadas del libro, previa autorización del editor y la autora, en respeto a los derechos de autoría intelectual. **

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jairo llauradó

Febrero 2010

Wednesday, January 13, 2010


La caja tonta y los tontos

Parece que los productores de series y telenovelas se quedaron sin imaginación y simplemente donde uno arranca, los demás siguen. Por lo que veo les es más fácil hacer como en el ciclismo, que el puntero rompa la brisa y sostenga la presión psicológica, mientras el pelotón atrás pedalea hasta cuando alguno quiera despuntar. Lo triste de esto es que nuestros canales de televisión, por las razones que ellos mismos crearon, siguen ofreciendo a la audiencia producciones viciadas de violencia y antivalores que cada vez fragmentan, dañan y corrompen a la juventud y entorpecen las iniciativas que otros grupos con menos recursos intentan realizar por el mejoramiento de nuestra sociedad panameña.

Resulta que el domingo en la noche, a eso de las siete, interrumpen la programación, entre comillas juvenil, para dar paso a una entrevista desde nuestro aeropuerto, con una de las actrices de una novela que narra las peripecias de los narcotraficantes y líderes mafiosos en Colombia. De esta manera aparentemente casual, el medio televisivo se asegura de que esta información llegue a un público receptor, que por consumo, a esa hora debe ser netamente familiar. Así, logran rematar la expectativa para que al día siguiente no se pierdan el lanzamiento de la novela que llevan días anunciando.

En sí la telenovela lo que exalta e idealiza es a quienes se dedican al narcotráfico. A personas que han decidido hacer dinero traficando sustancias ilícitas que afectan física, psicológica y espiritualmente al ser humano, a su núcleo familiar, a la sociedad y al país. En otras palabras, con sustancias que degeneran la dignidad del individuo. En sus ansias de poder material, estos traficantes se valen de cuanto necesiten para lograr aumentar sus riquezas. Ejercen la intimidación, la corrupción, y se conducen con una ley básica que es la pena de muerte a todo lo que consideren sospechoso y opuesto a sus intereses. Para asegurar sus vidas invierten grandes cantidades de dinero en armas, guardaespaldas, sicarios, tecnología especializada, infiltrados en el gobierno, informantes, y no tienen escrúpulos por enrolar desde niños hasta ancianos en sus planillas. Al final lo que les interesa en su desmedido egoísmo son dos cosas: mantenerse vivos y ser cada vez más poderosos en su mundo.

Ahora resulta que nuestros canales de televisión promueven estos antivalores, y se excusan diciendo que “así es el mundo”, que son realidades que no se pueden esconder y que simplemente ellos muestran estas realidades. La política de las televisoras es vender espacios de anuncio en su programación. Así, quienes compran estos espacios se sienten bien porque tienen una audiencia mayor (según los estudios de rating por horario que los canales han hecho), y aumentan las posibilidades de que se consuma más el jabón o la venta de artículos anunciados en el momento en que más gente vé la televisión.

Lo curioso es que el programa anterior a la novela es el noticiero. Allí muestran decapitados reales, raptos reales, muertes reales, inocentes heridos, víctimas del pandillerismo, comunidades permanentemente amenazadas, gente cansada de vivir con miedo. Esta gente no usa maquillaje, no repiten las escenas ni se practican diálogos, no tienen especialistas en vestuario, iluminación o fotografía. Son gente que no firman autógrafos, que no los entrevistan en la calle como a los actores y actrices de cuerpos moldeados, gente que viaja en bus y fían el desayuno. Esa realidad es la que llena las estadísticas de violencia, de madres menores de edad, de delincuencia juvenil, de violencia familiar; de esa realidad que asusta y te hace quedar en casa, atrapado cada vez más.

¡Qué cosas tan interesantemente absurdas ocurren! Qué estúpido me parece que necesiten mostrar una “realidad maquillada” cuando ya la conocemos fuera de los sets de televisión. ¿Para qué necesitamos que sigan recalcando los antivalores? ¿No tenemos ya suficiente? Y mientras tanto, se fortalece el círculo vicioso de jóvenes que aspiran a ser grandes malandros, tipos que con solo mencionar su nombre infundan miedo y servilismo, jóvenes que aspiren a tener en sus camas a cuanta mujer deseen y en las tumbas a cuanto enemigo tengan, jóvenes que desean mucho dinero a costa de lo que sea, aunque comprometan la vida de inocentes como garantía de sus incontenibles ambiciones.

Resulta que se me hace complicado entender después de todo, que estos mismos canales de televisión pretendan alzarse con banderas de victoria cuando patrocinan alguna actividad cultural, o cuando un buen día quieren jactarse de ser impulsores de valores cívicos y morales.

Yo, cambio el canal y que se vayan a la mierda. Afortunadamente no todos son iguales.


Llauradó, Enero 2010