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Día, mes, año.

En el renglón siguiente, después de nombre y apellido, decía “fecha de nacimiento”. Lo llené rápido, día, mes y año, instintivamente y continué con el formulario. Cuando llegué a casa, por alguna razón reflexioné sobre ese asunto de la fecha de nacimiento. Parece tonto, pero se me fue armando un argumento más complejo que el simple trámite de escribir en un papel.

La fecha de nacimiento inicia el cronómetro de la vida de una persona desde su alumbramiento. Esto nos permite saber lo obvio, su edad; pero además nos define un marco o época porque inmediatamente lo relacionamos con un “cuándo más amplio”. Viendo la fecha de nacimiento de Isaac Newton, por ejemplo, asociamos su época, entorno social, moda, condiciones tecnológicas, etc. Es como la banderita en la línea del tiempo. Ya con esto vemos que la historia necesita de las fechas para referenciar, y los profesores de la cátedra, para calificar.

Otro aspecto que se relaciona con la fecha de nacimiento son los signos zodiacales. A cada quien le corresponde un signo, con elementos, piedras, números, colores y cartas astrales. Aquí los astrólogos ya van teniendo estudio y oficio.
Los psicólogos también se benefician porque pueden diferenciar a los niños, los pre-adolescentes, los adolescentes, los adultos jóvenes y los adultos mayores al consultar un documento, antes de ver al paciente.

Las dulcerías están muy contentas con la fecha de nacimiento porque en algunas culturas celebran el cumpleaños con un dulce o pastel, de manera que todos los días alguien cumple y eso hay que celebrarlo junto a los globos, las servilletas, el “cool-aid”, y las necias “muestras de cariño en efectivo” que están tan de moda. Por medio de la fecha de nacimiento sabemos si en el cumpleaños habrán estripers o payasos (que también lucran).

Los ginecólogos no se quedan atrás programando las cesáreas y aunque es bueno ser precavido, les han quitado la gracia a las abuelas de adivinar el cumpleaños de sus nietos.

Los maestros de matemáticas encuentran una cantera de posibilidades para inventar problemas relacionados con la edad, aunque algunos quedan como tres patines, más jóvenes que mamita.

Otros beneficiados son los vendedores de lotería, porque el acierto puede venir por la fecha de cumpleaños, que son números bajitos.

El tema abarca hasta los que hacen lápidas y que sintetizaron con estrellitas y crucecitas las fechas de entrada y de salida.

Bueno, ese día reconocí la universalidad y mística de la fecha de nacimiento, sin embargo a veces pierde su encanto en la rutina de un formulario.

¡Feliz Cumpleaños!

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