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El ferrocarril transístmico se construyó en 1850 - 1855 y contribuyó a desplazar aventureros de la fiebre del oro en California. |
Incidente: tajada de sandía.
15 de abril
de 1856.
El cuchillo
no era de los grandes, era uno mediano, de cacha blanca veteada. La hoja era gruesa, gris
mate y de alma curva, con la punta gastada y deforme por las extensas amoladas
con piedra. Lo había comprado en una
tienda en el mercado hace unos años y la vaina de cuero, que se perdió en la basura
con las cáscaras de las frutas, fue reemplazada por un cartón viejo, doblado y
amarrado con hilo de pescar.
La primera
ensartada que le metió el pariteño al gringo fue después que éste le estrellara
un puñete en la cara. José Manuel Luna
cayó al piso y se levantó como pudo, al agarrarse de una caja de tablas sintió
que la casualidad le entregaba en la palma de la mano el viejo cuchillo. Más rápido que ligero lo desenfundó del cartón
y se lo mandó sin ningún cálculo al gringo que lo recibió en la barriga grasienta. Se le hundió completo, hasta la cacha, y ahí
le reboto la mano. La segunda mandada fue un poco más arriba, por el costillaje,
donde encontró algo de resistencia por lo complicado del trayecto, antes de
reventarle un pulmón. El gringo Oliver
brotaba abundante sangre, de ahí Luna se debitó más que el real de la discutida
sandía, porque otro gringo, menos borracho, lo había cancelado antes que
empezaran a tirar bala. El panameño estaba
cobrando toda la cabreazón acumulada que había.
Cuando el
gringo tirado en la tierra dejó de moverse, Ernesta se metió a la cantina
pensando que su cuenta también quedó paga.
jllc / 14 abril 2014
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