Thursday, November 02, 2006

El caballo, nervioso, se negaba a seguir.

Un intenso olor a flores secas se sintió cuando ella, indiferente a nuestra presencia, caminó desnuda sobre el puente hasta disiparse junto al aroma de muerte.

Rayo, mi fiel corcel, resoplaba nervioso, mientras yo sentía ese líquido caliente que se derramaba por mis tobillos.