Wednesday, November 18, 2009









Desde mi mosaico

(Interludios. Exposición de Carlos Estévez – Galería Allegro).

El geometrismo, círculos, tangentes, cuerdas, forman parte de la intrincada propuesta que Carlos Estévez presenta en sus pinturas. Integración de una fase mecánica que revela una arquitectura interior, quizá como el complejo universo que logra establecer la vida y que integran en unicidad al hombre con todo lo que lo rodea. Cosas de la misma cosa. Planteamientos desde ángulos adyacentes que sustentan el equilibrio entre el mundo material y lo humano, fórmula que se impone necesaria sobre un fondo neutral.

Varias de las pinturas y dibujos de Estévez sugieren vértigo, como si el tic-tac de una de esas máquinas que él dibuja cobrara vida en nuestra mente y su sonido se mantuviera como único en el silencio de la galería, acaso el misterio de la vida resuelto.

Androides, arañas, instrumentos, piezas elementales en seres generalmente en estricto perfil o totalmente frontales, logran romper la rigidez con todo el aparejo de elementos y números que combinados logran dar movimiento a sus creaciones. Las diagonales rompen la estabilidad y completan el dinamismo entre ruedas y poleas que transmiten acción a los elementos que la integran.

Entre las cajas de sombras y algunos collages Estévez plantea una cosmobiología con íconos de distintos materiales. La secuencia y correspondencia entre la llave y la cerradura, entre el universo y lo humano, descifrado finalmente. Algo de lo mortuorio se asoma, de esa incomodidad que hay cuando nos hablan de cosas que sabemos pero que no queremos tratar.


Noviembre 2009.

(Créditos: imágenes de los trabajos de Carlos Estévez).





Friday, October 30, 2009

El diario de Thura


Mi amigo José Isaac me prestó “El diario de Thura”, un libro que narra los días de una jovencita irakí, sus vivencias y la de sus familiares en la guerra de Irak contra la coalición encabezada por Estados Unidos en 2003.

El diario de Thura Al-Windawi es de fácil lectura pues no tiene complicaciones existenciales, a lo más algunas cavilaciones de la autora sobre lo que es bueno o malo, sobre su condición de mujer en una sociedad dominada por el hombre, y su visión de oriente y occidente. Su estructura de hechos consecutivos muestra sin mayor detalle las dificultades de las guerras y la esperanza como alivio.

Particularmente creo, y a pesar de la buena intención del personaje principal, que el mostrar la historia a través de los ojos de una joven irakí de clase media, hija de padre profesional (que vivieron en Londres), no fue casual ni realmente natural. Pienso que hubo planeación, sino cuando se veía venir la guerra, entonces mientras se daba, y digo esto basándome en las explicaciones que da, como si supiera que habría otros lectores además de ella, apartándose de la estructura de un diario que no necesita de aclaraciones a terceros porque simplemente es personal, íntimo. Me antojo que sonaba interesante para el público en general presentar un “diario de la guerra”, narrado por una chica en donde sus comentarios favorecen a parte y parte, logrando así un equilibrio y evitando la parcialidad. Con esto no quiero decir que no se pueda comulgar con la autora, pero simplemente sin encubrir la intención comercial del libro en el aspecto místico propio de un diario, que es un confidente y en donde se habla con total libertad. Reafirman mis sospechas el hecho que en el texto no se mencionan las coyunturas que lograron la entrevista y filmación de Thura como dueña del diario, considerando que eso no pasaría desapercibido a la conversación íntima que se tiene con el otro yo, el diario. Me concluye la idea cuando anuncia que escribirá un nuevo diario (de borrón y cuenta nueva), pero que no será para ser publicado.

Para mi gusto el libro debió llamarse “narraciones diarias de…”

Thursday, October 22, 2009


Una mujer que se pinta la cara, hace sonidos extraños en voz alta, se quita los zapatos y se pone ropa negra.
¿Acaso debo tener miedo a su mirada?

Ella habla como si fuera varias personas, como si en su adentro habitaran hombres, mujeres, brujas, políticos.

Vuelve y me mira, con sus ojos crudos, despintados.
¿Acaso debo temer a lo que dice?

Ella es plural. El singular y el plural en mi mente, ella es coherente a pesar de todo. Ella es género y número.

Sus pies maravillosos la mueven de un lado a otro del tiempo. Mi reloj es testigo de sus minutos.

Me mira como viendo a través de las cosas (muy probablemente es un trance o yo no estoy en la silla).

Dale y dale al cuerpo que se mueve, trapos negros, voces extrañas y ojos que reflejan el alma y me encierran en un cuarto lleno de espacio, de paredes negras y de un recuerdo extraño de sensaciones. Calidoscopio antojado de vida.

Así es. Surge un aplauso, otro y otro más, surgen manos que dan las gracias, y sonrisas y algún abrazo se cuela también.

Así es, fue teatro.




Reconocimiento a Ileana Solís por Mudo quiere ser diablo / oct 2009.

Tuesday, October 20, 2009


Conozca a Solsticio.


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Friday, July 10, 2009

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Pinceles que trabajan de noche, pintando, haciendo.

Muchos pinceles, de noche, hacen brochitas, pintan.

La luna alumbra, al pintor, idealista, vampiro.


Mariposas


Nuevamente encuentro en el aire el susurro de tus dedos,
la tentación de decirme algo, en silencio, como si nada pasara.
Antes que llegaras una voz te anunció. -Aprendiste a hacerlo-.


¿Por qué te represas junto a las lágrimas? ¿Acaso crees que te hará fuerte un grito en el vacío?

Ya viniste, y sola. Ahora sabes la belleza de encontrarte, porque tus palabras son para tí, y yo, la excusa para escucharte, descubrirte.

Mira, llegan las mariposas, parecen erráticas, pero esos signos que dibujan, caracoles de aire, ya estaban trazados antes de que existiéramos.
Nada hay en sus aleteos que tú no sepas.

Pronto volarán sobre tus mares, consolándolos en una calma necesaria, primitiva. Tú serás diosa de los vientos, y yo el azul que tiñe el mar y pinta el cielo, sin poder desunirlo, porque nos contenemos, porque viendo a uno, ves al otro.

Nada podrán hacer los extraños, ni la bestia. No entienden. Su ignorancia es un árbol seco, guarida de nadie, escondite de sus inalcanzables deseos.

Así me lo contó el susurro de tus dedos, tu intención, como segundos anticipados al minuto de tu voz. Develaste la placa que habías vaciado en la matriz de la traición, quizá sin intención, pero poco a poco, con silencio y astucia me llevaste a creer en ti. Ahora los ojos del pasado te orillan, te piden que digas tus secretos, porque ellos necesitan descansar.

Fue así que sucedió. La luz llegó primero, aclarando las pupilas y después el sonido con sus entonaciones, tratando de materializar los hechos pretéritos, como si fueran evidencias atenuantes, como si fueran.

Comprendo ahora que a ratos fuiste cómplice de tus cómplices. En tanto las mariposas leían sobre los tallos maltratados tus extranjerías, tus justificaciones con sabor a centavo y a cántico de pampa.

jairo llauradó
enero / abril, 2009

Tuesday, December 30, 2008

De algunas cosas de aquí y de allá.

Acontece que, como "las cosas del espíritu" no las vemos, pensamos que no existen, o en otras circunstancias, dudamos, le quitamos importancia o veracidad.

¿Acaso vivimos simple y sencillamente por una acción mecánica que nos permite movernos, hablar, y pensar?

¿Será que en el mundo de los ciegos las cosas son más posibles? ¿Qué sucederá en el mundo de los sordos ciegos?

No quiero pensar que estos sentidos sensoriales han destruido la capacidad de creer si no es a través de ellos.

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Thursday, October 16, 2008

Ciudad 1

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