En ocasiones, en donde laboro debo ir a la calle a hacer diligencias y papeleos. Una de ellas es ir al aeropuerto de Tocumen, al de carga, conocido como el aeropuerto viejo. El edificio principal era en donde muchos años atrás (antes de que se hicieran las instalaciones actuales) se recibían y despedían a los viajeros; esta estructura hace ya un tiempo fue restaurada y ahora alberga varias oficinas de empresas transportadoras de carga. De las muchas veces que he tenido que ir a ese edificio he visto con agrado que lo mantienen limpio, ordenado y sobre todo me hace recordar mi infancia cuando mi padre nos llevaba a pasear los domingos. Recuerdo a los viajeros caminando de un lado a otro, los cargadores de maletas con sus carretillas moviéndose y metiéndolas en los taxis, el techo de madera y el piso decorado me parecían inmensos. El segundo piso del edificio con una terraza en donde se veían despegar y aterrizar los aviones y donde se daban los últimos saludos moviendo las manos.
Reencontrarme
con este edificio me es grato. Verlo
sobrevivir y visitarlo me trae buenos recuerdos y la rareza de no verlo tan
agigantado como antes.
Resulta que
en una diligencia reciente, acompañado de un compañero, le conversaba de las
pinturas de Palomino que están exhibidas como grandes mamparas triangulares
evocando murales. Entusiasmado le decía
de lo importante de estas imágenes y su estilo pues dan testimonio de algo que
hace años se veía más frecuente en la ciudad.
Emocionado y
contento de compartir la conversación le dije que le tomáramos unas fotos con
su androide multifucional teléfono (entre otras cosas). Antes de eso y conociendo los temores de la
sociedad actual a las cámaras (contradictorio…) me acerqué a un espacio que consideré
como administración u oficina de seguridad, no encontré a nadie, entonces me
dirigí a una puerta rotulada “Policía”, allí hablé con un señor sobre mi
intención de fotografiar las pinturas, me dijo que no había problema. Para reafirmarme, le comenté lo mismo a dos
señoras tenientes que llegaban y gentilmente me dijeron que podía hacerlo,
intercambiamos unas palabras amables y me sentí con tranquilidad, a pesar que
desde que entré al edificio había visto varias cámaras de seguridad. No me sentí incómodo y tampoco oculté las
obvias intenciones de fotografiar los trabajos del maestro Palomino.
Resulta ser
que cuando íbamos saliendo del edificio, escucho que nos llaman, una joven se
nos acerca y nos pregunta qué estábamos haciendo. Conociendo, como les dije, los temores de la
sociedad moderna, fui al grano y sin rodeos.
Le dije mi nombre y expliqué las razones y uso de las fotos hechas. Es más, pedí a mi amigo que las mostrara para
evidenciar que no había tomas que sugirieran o agravaran angustias, ella quedó
aclarada, pero no podía quedarse sin decirme que cuando es así debo pedir
permiso, etc, etc, etc. Sabía que ella
cumplía con su trabajo y que probablemente la estaban viendo por alguna cámara y
no quise entrar en controversia, le dije que antes ya había conversado con la
policía asignada, que no había nadie en el puesto que ella indicaba y cuando,
por último, pedí un correo para enviarle el trabajo en mención, no supo
responder. Entendí con objetividad lo
ocurrido, pero no me evitó un ligero amargo en el paladar.
Adjunto las
fotografías mencionadas. Vean la
agradable sensación de los colores insertos en la rígida simetría de la nave
del edificio. La agudeza de las dos
aguas del techo y los largueros paralelos de madera enfatizan los polos. La luz que ingresa por los ventanales
laterales da limpieza al ojo y estimula el pensamiento del observador que se
detiene a recoger lo narrado. Los
colores interceptados en formas que generan otras y dimensionan profundidad a través
de manchas planas. La perspectiva evidente
en elementos como manos u objetos que se aproximan y sugieren cercanía.
Dos
muestras, una que habla de la comunicación, transporte, progreso, alianza,
actualidad. Otra que habla de país, luchas,
arraigo, ideales, reivindicación, terruño, hombre, causa.
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Piso adornado con motivo que expresa concordia |
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