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¿PROHIBIDO OLVIDAR?

Han pasado veinte años de la invasión militar estadounidense a Panamá. Entrevistas y programas en los medios de comunicación, artículos de opinión, exposiciones fotográficas, círculos de análisis, marchas, misas, actos, y otras iniciativas se han dado en relación a este hecho. Es claramente sabido que entre los panameños hay opiniones a favor y en contra sobre la justificación o no de la invasión, y no es un secreto que muchos han elevado las velas aprovechándose de los vientos para llegar a un puerto de conveniencia política. -Hay de todo en la viña del Señor-.

Ahora, quiero hablar de algo que he visto que une a los panameños aun con diferencias de opinión. Ambos grupos, justificadores o no de la invasión, acuñaron y enarbolaron en el mismo mástil una sola frase “Prohibido olvidar”. Es curioso que esta frase represente, identifique y aglutine a dos corrientes de ideas tan opuestas de un hecho tan delicado en nuestra historia nacional. Cuando leo o escucho un artículo o programa titulado “prohibido olvidar” por antonomasia sé que hablará de la invasión, pero no sé cuál grupo lo respaldará. A la frase le han ido comiendo el contenido y dejaron la cáscara intacta, a tal punto que lo mediático se quedó sin imaginación a la hora de titular sus ponencias. Parece que era más fácil subirse en la ola.

En base a todo esto, me pregunto ¿qué es lo que es “prohibido olvidar”? y por qué. ¿No podemos olvidar, para así poder corregir y ser mejores, o no podemos olvidar, para justificar lo que no hemos logrado? La comparación siguiente guarda mucha distancia, lo reconozco, por los heridos y muertos inocentes, injustificados e irremplazables dados en la invasión, pero conceptualmente enfoca el problema post-invasión. Si una pareja se divorcia o separa porque no podían seguir adelante con su relación, y cada uno rehace su vida con respectivas nuevas parejas, sería injusto y torpe que las nuevas relaciones se afecten por los arrastres de una mala vivencia pasada. Ahora bien, si las nuevas parejas en base a lo aprendido hacen los ajustes para un mejor porvenir, el pasado aportó positivamente. Nada de esto se logra cambiando de pareja constantemente o buscando relaciones extras, será cuando los individuos dejen de justificarse en lo exterior y se comprometan a dar lo mejor al ente que representa la unión. Sin dudas siempre habrá problemas y momentos difíciles, pero si los dos jalan la carreta para el mismo lado, podrán superarlos.

Entonces, ¿no debo olvidarme de todo lo anterior a la invasión?, ¿no olvidar la invasión?, ¿no olvidar después de la invasión? ¿Cuál sería la fórmula usada por varios países que después de arrasados en la Segunda guerra mundial, lograron restablecerse y posicionarse como punteros en productividad y desarrollo? La incomprensión de que si el hombre puede modificar su entorno, puede modificarse también a sí mismo, es fatal. Nada hay tan desagradable como escuchar a personas que se justifican en quejas y que se dan a la tarea de propagar esa actitud.

Me surgen otras preguntas, ¿cómo debo sentirme después de estar “prohibido olvidar”?, ¿cómo trataré a mis contrarios ideológicos?, ¿cuándo se dejará de usar a Noriega y a los gringos, como excusas permanentes? Han pasado veinte años para poder hacer algo con nuestro país, cosas más que cosméticas, más que decir que vivimos en democracia. Ambos grupos han tenido sus oportunidades en mandatos de gobierno para realizar y demostrar constructivismo, ¿se percibe un futuro optimista en general para la mayoría de los panameños?

Si hay secuelas de un pasado, no existen más que en las mentes. Hay que tener mucho cuidado con qué se alimenta el alma humana.




jairo llauradó / diciembre 2009


Comments

Anonymous said…
Un pueblo que olvida su pasado no merece ser un pueblo. La historia esta llena de ejemplos que nos demuestran que todos aquellos que olvidaron su pasado desaparecieron. Y si coincido que no hay nado malo en recordar, el olvido es el premio a lo que jamas tuvo importancia o relevancia. Y mal podriamos pretender como panameños que esto no paso, debemos si el recordar las causas, las excusas y más aun las consecuencias y el precio que como nación aun seguimos pagando. Cada uno sabe y tiene la libertad de juzgar si fue buena o mala. Pero así como la lluevia cae y moja la tierra para darle vida o descargar toda su fuerza y destruir lo que encuentre a su paso, al final en ambos casos luego se evapora sin dejar rastro y todos sabemos que paso y no olvidamos. Panameños nunca olvidemos nuestra identidad y nuestra historia, pues ambas son nuestra Brújula !!!!! para asi encontrar un camino mejor.

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