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¿Ex Zona del Canal, un nuevo Tratado?

Mi reflexión está basada en la conmemoración de los 34 años de la firma de los Tratados Torrijos Carter, la que he divorciado de cualquier intención politiquera y ojalá podamos, usted y yo, concluir más puntos de encuentro que divergencias en ésta lectura.

La gestión que en su momento realizaron negociadores de Panamá y Estados Unidos los llevó a formular propuestas para que entre ambos solucionaran no solo el asunto puntual del Canal como obra, sino también un tema de enclave que históricamente representaba una espina en el corazón de la identidad panameña del que generaciones habían acusado recibo con sus luchas.

Quiero dejar un poco de lado lo concerniente al Canal como elemento de operación comercial y técnico para enfocarme en lo que era la Zona del Canal. Esta franja de diez millas de ancho a cada lado del Canal representó algo más que ese espacio de tierra y trascendió como un fenómeno social trastocando las emociones y sentimientos de muchos panameños, aunque algunos tuvieran la oportunidad del beneficio económico por trabajar en esa organización, no escapaban a la punta del zapato que empujaba indiferente un objeto inanimado.

Canciones, poemas, dibujos, pinturas, esculturas, monumentos, es decir, manifestaciones primarias del hombre, germinaron en el sufrimiento, nostalgia, tristeza, enojo, y fueron revestidas de arte, sumándose innumerables piezas que armaron un ideal. Otras expresiones menos plásticas como la sangre derramada y la muerte se expusieron con la sinceridad dolorosa con la que habla un pueblo que lo une una causa común.

¿Acaso era tan necesario ese límite cultural, ideológico, físico, el agravio, la ofensa y discriminación para que funcionara el Canal? ¿No podíamos transitar por nuestras calles sin tener que aislarnos con mallas, placas y diferenciaciones despectivas? Alguien en 1903 les concedió ese terreno, esas millas, los gringos se tomaron otras atribuciones y subestimaron nuestra vergüenza. Siempre han tenido ese problema, creen que su nacionalismo nace de un lugar distinto al de otras naciones.

Sucedieron hechos conocidos y otros anónimos. Llegó 1963, 1977, 1979, y como meta representativa, el año 2000. Cada hito encierra un carácter propio con la consecuente utilidad para que se dieran otros momentos. Ningún hecho es más valioso que otro, aun la sangre derramada lo fue tanto como la que se mantuvo en los cuerpos que sobrevivieron y continuaron el camino.

Quiero hacer un salto cuántico, alejarme en el calendario de esos años significativos para llegar al momento actual, lo que llamamos presente, que puede compararse con un río, que aunque lo sigan llamando de la misma manera, sus aguas no lo son.

¿Acaso ha corrido tanta agua bajo el puente que olvidamos nuestro nombre? Cayó la quinta frontera, pero ¿cuántas más hemos levantado? Ya no se trata de cosechar mangos ni transitar con placa y licencia gringa, no interesa si ahora le llaman áreas revertidas, el tema es lo que era Zona del Canal como concepto, entendida como apellido de todos, Panamá.

Qué pasó, dónde nos perdimos y aprendimos a justificarnos ¿en el pasado conveniente? Es que Torrijos hizo…, es que Arnulfo hizo… O que los gringos, o los rabiblancos…, los comunistas, siempre alguien cargará con la culpa, pero esa culpa tiene un final. Si nos proponemos con sinceridad y amor a cambiar para bien de muchos, en algunos años seremos, también, los responsables en la historia que las cosas mejoren.

La Zona del Canal no es tema de tapete hoy. Supimos encontrarnos, caminar un mismo Norte, sin embargo parece que después nos extraviamos y nada nos une, no hay mística ni certeza. La palabra pueblo se ha gastado en la boca de leguleyos y pandilleros políticos que cada cierto tiempo desempolvan lo que en verdad era una causa y tratan de comercializarse jalando ecos de frases prestadas.

¿Necesitamos nuevamente el fenómeno Zona del Canal para reaccionar? Tristemente hay panameños que actúan de la misma manera que lo hicieron muchos gringos. ¿Qué nos pasa, nos convertimos en lo que señalábamos?

Jairo Llauradó

7 septiembre 2011

34 años de la firma de los Tratados Torrijos Carter

Comments

Omar Ameth said…
Amigo mio, excelente reflexión.
Muestra pasado y presente, invitando a hacer un alto obligado de quien desea corregir el rumbo.

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