Haití, los espíritus en la tierra. Ojos que te miran directo a lo desconocido. Lenguas frenéticas, asomadas en sus guaridas de huesos y sal. Cuerpos deshinibidos. Esperanza negra, blanca, roja, violeta, cifrada en velas, cruces, licor y agua. La vida maquillada de muerte, y los hombres pidiendo a los muertos riqueza, invulnerabilidad, salud, prosperidad. ¿Acaso no es el hombre creación de Dios? ¿Dónde encuentra la súplica su germinación? ¿No viven ya los espíritus en la tierra? La esperanza de un pueblo, la figura tangible del espíritu invocado, el trato y contrato resuelto con lo que está más allá de lo comprensible, la devoción religiosa que sustenta el todo. Haití, tierra y mar, negros esclavos, lamento lúgubre y doloroso que se escucha en el monte cuando la negra pare más esclavitud y más esperanza rebelde. La alianza Vudú nacida en el corazón, de cambiar la opresión por libertad. Los espíritus andan la tierra, la selva, el río y los vientos, llegan de...