Friday, December 09, 2005

Habían pasado ya entre dos o tres minutos de pelea. En un momento de "inacción" pudo levantarse y notó no en sus ojos ni en sus brazos, sino en su respiración que su contendor ya no tenía más fuerzas para continuar.

Lo ayudó a incorporarse. No cruzaron palabras al respecto.

Una semana después se encontraron en una gran actividad cultural, junto a otros artistas, pintando un extenso muro con temas de paz, unidad y fraternidad.

A uno le tocó pintar a Jesús crucificado, y al otro, al ladrón arrepentido.

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